Hay un fontanero italiano que lleva más de 40 años corriendo, saltando y salvando princesas. Y de alguna manera, sigue siendo relevante.
Mario Bros no es solo un videojuego. Es un fenómeno cultural que atraviesa generaciones, tecnologías y formatos. Y si sos de los que creció con una NES o una SNES, probablemente tengas una relación emocional con ese personaje que va mucho más allá del entretenimiento.
La evolución de un ícono
- 1983: Donkey Kong introduce a Mario como “Jumpman”
- 1985: Super Mario Bros define el platforming para siempre
- 1996: Super Mario 64 reinventa los videojuegos en 3D
- 2017: Super Mario Odyssey demuestra que la fórmula sigue funcionando
- 2023: La película de Mario Bros recauda más de $1.3 mil millones
Por qué sigue funcionando
Nintendo entendió algo que muchas empresas de tecnología no: la innovación no tiene que destruir lo que funciona. Cada juego de Mario trae algo nuevo — gravedad en galaxias, transformaciones, sandbox urbanos — sin perder la esencia de lo que hace divertido saltar sobre un Goomba.
La nostalgia como superpoder
Para los millennials y la Generación X, Mario no es solo nostalgia. Es un puente entre lo que fuimos y lo que somos. Jugar Mario Kart con tus hijos no es repetir tu infancia — es extenderla.
Y eso es algo que muy pocos productos culturales logran.
Mario en 2025
Con Super Nintendo World expandiéndose globalmente, una secuela de la película en producción y nuevos juegos en camino, Mario no muestra signos de desaceleración.
El fontanero que nació como un puñado de píxeles ahora es un imperio multimillonario. Pero lo más impresionante no es su valor comercial — es que después de 40 años, sigue haciendo sonreír a la gente.